El escaparate de un retratista confuso, paisajista vocacional y reportero ocasional.
4 de octubre de 2007
UNAS POCAS PALABRAS
En la vida me han dicho algo más hermoso que ésto. ¿Cómo no me voy a enamorar?
3 de octubre de 2007
...Y MÁS DE 3000 KM...
En los próximos días subiré algunas fotos y pocos comentarios. Es curioso, con la de cosas que me sucedieron y no me apetece compartirlas con nadie (con casi nadie). Estas han sido mis vacaciones y, por vez primera en mucho tiempo, no las he compartido con nadie. Un punto egoista que me está dando me hace guardármelas para mi; las vivencias, la gente que encontré por el camino, los momentos buenos y los otros (que no fueron tan malos) no creo que los valla contando ni creo que los olvide con facilidad. Tampoco se si repetiré la experiencia pronto, tarde o nunca.
Los lugares son públicos y conocidos de casi todos. Las fotos turísticas sí las pondré. Las otras serán secreto de sumario. Disculpen tanta discreción.
17 de septiembre de 2007
900 KILOMETROS Y MAS...

Carretera y manta.
...que entre las piernas no me cupiera.
Murcia, Cartagena, Molina, Ceutí, Alcantarilla; las ciudades en fiestas tienen su encanto. A las que no pillas en fiestas les pones empeño. Y las fiestas de los desconocidos son una ocasión perfecta para conocerles. Ha sido otro fin de semana grande.
Tampoco es que me sienten mal.

Las buenas compañías surgen cuando menos te lo esperas.
Y yo con estos pelos por Hawai.
Málaga, Cártama, Antequera, el Algarve, Lisboa; mi inmerecido descanso está repleto de nombres de lugares conocidos y algunos completamente extraños para mi. Tal vez sea eso lo que necesito: Hacer cosas que nunca he hecho, visitar lugares que desconozco o, como dice la gente que no sabe lo que dice, encontrarme a mi mismo.
13 de septiembre de 2007
BESOS DE JUDAS
Por eso a veces tengo dudas,
¿no será un tal Judas
el que le enseñó a besar?
Anoche hubo cena y café de madrugada con Ana y Ryan. Buena noche la de ayer...
12 de septiembre de 2007
UNA CARICATURA DE MATT GROENING?

El mes pasado, coincidiendo con el estreno del largometraje de tan dicharachera familia, expusieron en algunos centros de vicio/ocio estas figuras con el ánimo de que las gentes que por allí pasaran las disfrutaran y pudieran posar junto a Homer, Marjorie, Barttolomew, Elizabeth y Margarett, pero somos tan animales que en seguida desaparecieron elementos del decorado y empezaron los destrozos. A veces pienso que no nos merecemos casi nada de lo que nos dan, pero entonces recuerdo que todo ésto es puro negocio y que, realmete, no nos regalan nada. Eso no justifica la barbarie y la falta de respeto por lo ajeno, pero al menos hace que me sienta un poco menos culpable.
¿Una caricatura de mi mismo? En absoluto. En el momento de la foto me encontraba bastante a gusto. No digo antes ni después, sólo en el momento de la foto.
Quede aquí para el recuerdo.
10 de septiembre de 2007
FIN DE SEMANA 'EN FAMILIA'
Pati, Raquel, Marta y un servidor.Lo cierto es que hice muy pocas fotos el sábado y el domingo saqué un rato a pasear la 20D para la visita del Museo del Aire, pero disparé poco. La cutre cámara del móvil no me motiva. Será cuestión de pillarse una buena compacta y cargar siempre con ella.
En cualquier caso, fuen un gran fin de semana.
Continuará...
7 de septiembre de 2007
HAPPY FEET?
Unas poquitas imágenes para que os hagáis una idea de lo que se puede ver allí:





Si os gusta, adelante. Gracias a las visitas esos animalitos seguirán teniendo para comer. Al mar ya no regresan...
6 de septiembre de 2007
ESA PASIÓN INFANTIL




EL PUZZLE
De repente un día veo la luz, aparecen ante mí las piezas que faltaban y completo esa parte del rompecabezas que casi logra su objetivo. Entonces descubro que no me gusta lo que veo, pero es lo que hay. He estado jugando a un juego que no quería jugar. Ahora toca asumir las conseguencias y aceptar el resultado.
Me siento decepcionado, engañado y, hasta cierto punto, ofendido.
Pena de juego. La vida duele.
5 de septiembre de 2007
ORIGINALIDAD


Siempre vive alguien detrás de esa pared...
MENOS RETRATISTA Y MÁS CONFUNDIDO
30 de agosto de 2007
LA PULQUERIA EN CONCIERTO





No son grandes fotos, pero fue una gran noche. Gracias a ellos y gracias a ella.
29 de agosto de 2007
DE VUELTA A LA VIDA
Me costó, pero al fin regresé.
Han sido muchos los cambios que he vivido desde el último post y poco a poco los iré comentando en este huequito que me brinda Blogger, si la empresa no me restringe el acceso a esta web igual que ha hecho con tantas otras.
La idea renovada de publicar muuuchas fotografías y menos textos no es nueva, si bien ahora me lo propongo en serio. He podido comprobar que este blog permanece abierto a pesar de la escasa actividad que ha registrado desde que lo abrí, lo cual me brinda la confianza suficiente para retomar el tema de mis imágenes y experiencias como fotógrafo freelance. Poco a poco espero compartir un buen pedazo de mi vida y mis experiencias con todo el que me quiera leer y contemplar, deseando que no sea nunca una perdida de tiempo.
Gracias por estar ahí.
13 de septiembre de 2006
LO QUE NOS QUEDA POR VER
El pasado sábado, a eso de las diez y media de la noche, en un cruce próximo a mi casa, contemplé una escena que me demostró, una vez más, lo sorprendente que puede llegar a ser un murciano (esa variedad humana impredecible e increíblemente sorprendente). Y es que uno cree estar tan curado de espanto que, habiendo visto tantas peleas entre automovilistas en las que se intercambian gestos groseros e improperios malsonantes, cuando te encuentras de nuevo contemplando semejante espectáculo das por hecho que no llegará la sangre al reguerón, que ambas partes se cansarán antes o después de mentar a la madre del otro y darán la pelea por ganada, regresando a casa con la honra zurcida y la frente bien alta. Pero hete aquí un increpado poco al uso estorbando en un cruce a un insensato buscabroncas poco ducho en la materia; el primero, evidentemente molesto por lo que un servidor no llegó a entender con claridad como insultos, bajó del coche con aire malhumorado y se dirigió a la parte posterior mientras otro y un crío se hacían a la calle por el otro lado. Abrió la trasera del auto y... no, no sacó una llave inglesa, ni un bate de beisbol, ni un arma de fuego, ni una estaca, no. ¡Sacó un cerdo! ¡un marranico! Levantándolo por encima de su cabeza, puerco en alto, se dirigió hacia el que le increpaba y con semejante arma de destrucción porcina le amenazó repetidas veces mientras su compañero le pedía que no lo hiciera, que podía matar al guarro (al que sostenía en alto). Creo que la impresión causada fue suficiente para que el otro en disputa decidiera retirarse de la contienda, cosa que agradecimos los que desde el semáforo observábamos, atónitos, semejante episodio de violencia animal.
¿Qué nos queda por ver? ¿Qué nos depara el futuro? ¿La verdad está ahí fuera? Por favor, que alguien me pellizque. Esto no puede ser real.
26 de agosto de 2006
CUANDO LA ALMOHADA COGE FORMA
Para darle un punto más cómico a la situación, mi señor vecino sube primero acompañado de otro señor que se hace llamar 'cerrajero' y que no logra abrir la cerradura por las buenas, proponiendo como única solución reventarla a golpe de 'Black & Decker' (muy civilizado por su parte). Luego suben la consorte y su hermana: La primera, desesperada porque entra a trabajar dentro de cinco horas y pico, sin cama en la que echarse un mal sueño ni aseo en el que quitarse un peso de encima; la hermana... en otro momento me habría fijado mucho más en ella de lo que lo hizo el presunto cerrajero (que aunque disimuladamente, no le quita ojo de encima del ombligo), pero la hora y el escaso descanso no daban para más que balbucear un par de 'buenos días' y contemplar la escena medio fastidiado, medio fascinado (40/60).
Mientras, el presunto baja al coche y sube, resoplando, con el maletín inalámbrico (esta juventud no soporta con buena planta subir y bajar un par de veces seguidas tres pisos por las escaleras), lo abre y se dispone a destrozar una anciana cerradura, previo pago de 100 euros por la madrugosidad (ya no es nocturnidad) , alevosía y urgencia del caso. Vecino y vecina debaten en voz alta si vale la pena reventar la cerradura, evidenciando que no están conformes con la idea (que un servidor tampoco comparte) y, sin mediar palabra, el individuo aquél recoge sus bártulos y se marcha, dejándonos a todos con los ojos como platos y el verbo en la boca.
Siendo ésta una situación medio normal para un servidor, que hace un par de semanas sufrió la avería de una cerradura y hubo de acceder a casa gracias a la inestimable ayuda prestada por un aspirante a bombero con equipo de escalada, que se descolgó desde la azotea hasta el balcón, la escena de tres vecinos en mi casa (uno tratando de encontrar la manera de pasar por el hueco del patio de luces, aunque sin sopesar demasiado el riesgo; la otra desesperada por echarse un sueño y la tercera, espectante aunque visiblemente cansada y deseosa de cama), no me resultaba del todo perturbadora, todo lo contrario, me divertía en cierto modo. Logramos disuadir al suicida en potencia de que no pasara por la cutre cornisa de un piso a otro, so pena de causar grabe gasto a su seguro de vida. Su consorte optó por echarse en la cama de la habitación pequeña y pegar los ojos el tiempo que le dejáramos, mientras un servidor empezaba a calentar las neuronas, amenazándolas con una sobredosis de cafeína. Cuando por fin los otros vuelven al sillón, descartando la opción de hacer el salto del trigre de ventana a ventana, se me encendió la bombilla (de tugsteno, que aunque vieja, aún luce con esplendor de tanto en tanto); busqué un alambre y no encontré. Entonces, trasteando por la habitación del fondo, recordé que en una bolsa aún guardaba unos radios de la rueda de una bicicleta que estrellé hace un par de años. Tomé uno, lo doblé con ingenio y, gracias a las holguras de la puerta y a la habilidad que producen en mí el escaso sueño y la ocasión de lucirme ante dos féminas y un vecino sorprendidos, logré mover los resvalones de la cerradura y abrir la puerta que, momentos antes, aquél necio pretendía convertir en un colador de cien euros.
Me he sentido bien; creo que es la primera vez que abro una cerradura a las siete y pico de la mañana, con un radio (retorcido) de bicicleta de montaña accidentada, sin sentimiento de culpabilidad y con un público super agradecido, dejando en mal lugar a un incompetente y usurero oportunista. Lástima que ocasiones como esta no se presenten con frecuencia.
Y ya son casi las nueve, sonó mi despertador y comienza mi día normal con una sonrisa en mi cara y una taza de café de sobre con leche junto al teclado del computador. Puede que sea otro día más, pero todos son distintos y todos tienen algo por lo que merece la pena vivirlos y disfrutarlos. Disfruta de tu día; seguro que te lo mereces.

Nota para el futuro: No deshacerme de los radios de la bicicleta accidentada.


