3 de octubre de 2007

...Y MÁS DE 3000 KM...

Al final el cuenta kilómetros marchaba camino de los ciento tres mil kilómetros, lo que suponen más de tres mil kilómetros en, más o menos, dos semanas. No está mal para mi Meganito ni para un servidor que, modestia aparte, supo salir airoso de una situación bastante comprometida en una carretera de montaña próxima a Coimbra. Ninguna gracia me habría hecho dejarme el coche allí; mucho menos la vida, pero entonces no me lo estaría cuestionando.

En los próximos días subiré algunas fotos y pocos comentarios. Es curioso, con la de cosas que me sucedieron y no me apetece compartirlas con nadie (con casi nadie). Estas han sido mis vacaciones y, por vez primera en mucho tiempo, no las he compartido con nadie. Un punto egoista que me está dando me hace guardármelas para mi; las vivencias, la gente que encontré por el camino, los momentos buenos y los otros (que no fueron tan malos) no creo que los valla contando ni creo que los olvide con facilidad. Tampoco se si repetiré la experiencia pronto, tarde o nunca.

Los lugares son públicos y conocidos de casi todos. Las fotos turísticas sí las pondré. Las otras serán secreto de sumario. Disculpen tanta discreción.

17 de septiembre de 2007

900 KILOMETROS Y MAS...

Demasiados kilómetros para empezar, demasiado alcohol para metabolizar, demasiados nombres para recordar, demasiadas fiestas para disfrutar...

Carretera y manta.

...que entre las piernas no me cupiera.

Murcia, Cartagena, Molina, Ceutí, Alcantarilla; las ciudades en fiestas tienen su encanto. A las que no pillas en fiestas les pones empeño. Y las fiestas de los desconocidos son una ocasión perfecta para conocerles. Ha sido otro fin de semana grande.


Tampoco es que me sienten mal.

Las buenas compañías surgen cuando menos te lo esperas.

Y yo con estos pelos por Hawai.

Málaga, Cártama, Antequera, el Algarve, Lisboa; mi inmerecido descanso está repleto de nombres de lugares conocidos y algunos completamente extraños para mi. Tal vez sea eso lo que necesito: Hacer cosas que nunca he hecho, visitar lugares que desconozco o, como dice la gente que no sabe lo que dice, encontrarme a mi mismo.

Ayer, mientras conducía, encontré un trozo de mi mismo que no sabía que existía.

13 de septiembre de 2007

BESOS DE JUDAS

Cuanto más le doy ella menos me da
Por eso a veces tengo dudas,
¿no será un tal Judas
el que le enseñó a besar?

Así empezó mi mañana. Por vez primera desde que me mudé a Madrid, esta mañana me he quedado dormido. Técnicamente no es cierto: No he llegado tarde al trabajo, he recogido a Mabel a las siete menos cinco y a las 'en punto' estaba aparcando en la puerta del curro, antes incluso que el jefe y la mayoría de los compañeros. Claro que me desperté abrazado al teléfono, enredado en los auriculares y con sólo cinco minutos para adecentarme y salir por pies. También es la primera vez que acudo a la oficina sin afeitar...

Anoche hubo cena y café de madrugada con Ana y Ryan. Buena noche la de ayer...
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PD.- OK, el título y el comienzo no tienen nada que ver con el resto. Pretendía contar dos historias diferentes y desde que desperté no me sacaba de la cabeza la canción de Joaquinito. Sirva como muestra de lo falto de tiempo y lo liado que ando por las mañanas.

12 de septiembre de 2007

UNA CARICATURA DE MATT GROENING?


Puede que sea una caricatura, aunque seguro que si lo fuera, Matt Groening no tendría nada que ver; tendría mucha más gracia y mejor color.

El mes pasado, coincidiendo con el estreno del largometraje de tan dicharachera familia, expusieron en algunos centros de vicio/ocio estas figuras con el ánimo de que las gentes que por allí pasaran las disfrutaran y pudieran posar junto a Homer, Marjorie, Barttolomew, Elizabeth y Margarett, pero somos tan animales que en seguida desaparecieron elementos del decorado y empezaron los destrozos. A veces pienso que no nos merecemos casi nada de lo que nos dan, pero entonces recuerdo que todo ésto es puro negocio y que, realmete, no nos regalan nada. Eso no justifica la barbarie y la falta de respeto por lo ajeno, pero al menos hace que me sienta un poco menos culpable.

¿Una caricatura de mi mismo? En absoluto. En el momento de la foto me encontraba bastante a gusto. No digo antes ni después, sólo en el momento de la foto.

Quede aquí para el recuerdo.

10 de septiembre de 2007

FIN DE SEMANA 'EN FAMILIA'

No miento, estaba en familia. El matiz está en que no era mi familia, pero me hicieron sentir bien. Unos amigos de una amiga. En todas las buenas historias hay amigos de por medio. Unos niños lindos como ellos solos. Buen tiempo y muchas ganas de pasarlo bien. Momentos divertidos. Momentos inesperados. Momentos que dejan buen sabor de boca. No hay palabras. Mejor unas fotos (cutres, del móvil, pero recuerdos al fin y al cabo):

Blanca y Dani (¡cómo se puso el pantalón!)

Observando cómo los niños masacraban a Dani...

Qué lindos! ...cuando están cansados...

Pati, Raquel, Marta y un servidor.

Lo cierto es que hice muy pocas fotos el sábado y el domingo saqué un rato a pasear la 20D para la visita del Museo del Aire, pero disparé poco. La cutre cámara del móvil no me motiva. Será cuestión de pillarse una buena compacta y cargar siempre con ella.

En cualquier caso, fuen un gran fin de semana.

Continuará...

7 de septiembre de 2007

HAPPY FEET?

El día del delfinario no sólo vimos delfines. En el mencionado parque temático marino también podían verse leones marinos, aves exóticas, reptiles varios y pájaros que no lo parecen: Pingüinos. Al menos tres especies diferentes de pájaros bobos (con perdón) conviviendo en el mismo frigorífico, que se empeñan en llamar microclima, para entretenimiento de turistas y despistados. Es una pena, aunque me consuela pensar que hasta el más preso se acaba acostumbrando a su celda.

Unas poquitas imágenes para que os hagáis una idea de lo que se puede ver allí:







Si os gusta, adelante. Gracias a las visitas esos animalitos seguirán teniendo para comer. Al mar ya no regresan...

6 de septiembre de 2007

ESA PASIÓN INFANTIL

Hace unos días, más bien semanas, estuve en un delfinario de la Costa del Sol, concretamente en Selwo Marina. Aunque nunca me gustó ver animales en cautividad, ese día disfruté por la proximidad de estos espléndidos mamíferos. He de confesar que desde pequeño, desde muy niño, siento una tremenda atracción hacia el mar y sus criaturas y, en particular, hacia los delfines. En una ocasión los pude oir bajo en agua mientras buceaba (o al menos eso quise creer entonces). Y, después de tantos años, los he tenido delante de mi objetivo haciendo monerías de circo para disfrute de los espectadores y, cómo no, para deleite de este modesto servidor de ustedes, ávido de instantáneas. Sirva para muestra un botón... o cuatro:





Puede que ante estas imágenes haya quien se sienta indiferente. Es una lástima. Para gustos y sentimientos, colores...

EL PUZZLE

Andaba tratando de resolver un puzzle del que me faltaban algunas piezas. Casi me roba el sueño (en alguna ocasión lo consiguió), casi me crispa los nervios, casi sucumbo ante las crisis de ansiedad...

De repente un día veo la luz, aparecen ante mí las piezas que faltaban y completo esa parte del rompecabezas que casi logra su objetivo. Entonces descubro que no me gusta lo que veo, pero es lo que hay. He estado jugando a un juego que no quería jugar. Ahora toca asumir las conseguencias y aceptar el resultado.

Me siento decepcionado, engañado y, hasta cierto punto, ofendido.

Pena de juego. La vida duele.

5 de septiembre de 2007

ORIGINALIDAD

Hace no mucho, poco antes de que el resto de los mortales, españolitos de a pie, se tomaran sus merecidísimas vacaciones estivales, pude visitar y conocer el nidito de una de mis compañeras de trabajo. A pesar de que me puso en antecedentes, no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar, así que la sorpresa fue mayúscula cuando me planté delante de las dos fachadas a pie de calle, ambas graciosamente decoradas a golpe de spray, con un arte que ya quisieran muchos tener. Sorprendido como me quedé no pude más que sostener mi mandíbula, sacar la cutre-cámara y atrapar el motivo de mi asombro.


Ya se, muchos de vosotros habréis visto pintadas similares en rincones de vuestras ciudades, incluso mejores, pero yo me las encontré en la fachada de la casa de una amiga.
Siempre vive alguien detrás de esa pared...

MENOS RETRATISTA Y MÁS CONFUNDIDO

Si estos labios contaran todo lo que me pasa últimamente, dolería a quien no duele y desahogaría a quien lo necesita. Si no fuera como soy no sufriría como sufro. Si hiciera lo que deseo no sería lo que soy. Si hablara claro perdería la vida como la pierde el pez.

30 de agosto de 2007

LA PULQUERIA EN CONCIERTO

Hace unas semanas pasé unos días en mi tierra, Málaga, en compañía de la que ha sido mi novia estos últimos ocho años y que es una fanática de este grupo. No negaré que a mi me encantan, así que no me costó pagar los veinte eurazos que nos soplaron por persona. Y aunque disfruté mucho del concierto y de la compañía, lamenté no llevar encima una cámara de fotos más decente que la del movil. Sirvan estas imágenes como muestra de lo que fue el concierto:




No son grandes fotos, pero fue una gran noche. Gracias a ellos y gracias a ella.


29 de agosto de 2007

DE VUELTA A LA VIDA


Me costó, pero al fin regresé.

Han sido muchos los cambios que he vivido desde el último post y poco a poco los iré comentando en este huequito que me brinda Blogger, si la empresa no me restringe el acceso a esta web igual que ha hecho con tantas otras.

La idea renovada de publicar muuuchas fotografías y menos textos no es nueva, si bien ahora me lo propongo en serio. He podido comprobar que este blog permanece abierto a pesar de la escasa actividad que ha registrado desde que lo abrí, lo cual me brinda la confianza suficiente para retomar el tema de mis imágenes y experiencias como fotógrafo freelance. Poco a poco espero compartir un buen pedazo de mi vida y mis experiencias con todo el que me quiera leer y contemplar, deseando que no sea nunca una perdida de tiempo.

Gracias por estar ahí.

13 de septiembre de 2006

LO QUE NOS QUEDA POR VER

Cuando uno piensa que ya ha visto de todo en este mundo, suele pasar que alguien se empeña en demostrarte que estás equivocado:

El pasado sábado, a eso de las diez y media de la noche, en un cruce próximo a mi casa, contemplé una escena que me demostró, una vez más, lo sorprendente que puede llegar a ser un murciano (esa variedad humana impredecible e increíblemente sorprendente). Y es que uno cree estar tan curado de espanto que, habiendo visto tantas peleas entre automovilistas en las que se intercambian gestos groseros e improperios malsonantes, cuando te encuentras de nuevo contemplando semejante espectáculo das por hecho que no llegará la sangre al reguerón, que ambas partes se cansarán antes o después de mentar a la madre del otro y darán la pelea por ganada, regresando a casa con la honra zurcida y la frente bien alta. Pero hete aquí un increpado poco al uso estorbando en un cruce a un insensato buscabroncas poco ducho en la materia; el primero, evidentemente molesto por lo que un servidor no llegó a entender con claridad como insultos, bajó del coche con aire malhumorado y se dirigió a la parte posterior mientras otro y un crío se hacían a la calle por el otro lado. Abrió la trasera del auto y... no, no sacó una llave inglesa, ni un bate de beisbol, ni un arma de fuego, ni una estaca, no. ¡Sacó un cerdo! ¡un marranico! Levantándolo por encima de su cabeza, puerco en alto, se dirigió hacia el que le increpaba y con semejante arma de destrucción porcina le amenazó repetidas veces mientras su compañero le pedía que no lo hiciera, que podía matar al guarro (al que sostenía en alto). Creo que la impresión causada fue suficiente para que el otro en disputa decidiera retirarse de la contienda, cosa que agradecimos los que desde el semáforo observábamos, atónitos, semejante episodio de violencia animal.

¿Qué nos queda por ver? ¿Qué nos depara el futuro? ¿La verdad está ahí fuera? Por favor, que alguien me pellizque. Esto no puede ser real.

26 de agosto de 2006

CUANDO LA ALMOHADA COGE FORMA

¿Alguna vez te ha pasado que consigues conciliar el sueño con dificultad y, a penas lo logras, te despiertan bruscamente y no tienes más remedio que levantarte? Lo mejor de todo es que no eres consciente de que has logrado dormir unas séis horas, parece mucho menos por lo mucho que lo necesitabas. Abandonas la cama muy a tu pesar, identificas al infranctor de tan sagrada ley del merecido descanso, te adecentas un poco, lo justo para no parecer que acabas de levantar de tan difícil sueño, te encaminas a la puerta y entablas conversación con tus vecinos, que la noche anterior salieron de fiesta y se dejaron las llaves en casa.
Para darle un punto más cómico a la situación, mi señor vecino sube primero acompañado de otro señor que se hace llamar 'cerrajero' y que no logra abrir la cerradura por las buenas, proponiendo como única solución reventarla a golpe de 'Black & Decker' (muy civilizado por su parte). Luego suben la consorte y su hermana: La primera, desesperada porque entra a trabajar dentro de cinco horas y pico, sin cama en la que echarse un mal sueño ni aseo en el que quitarse un peso de encima; la hermana... en otro momento me habría fijado mucho más en ella de lo que lo hizo el presunto cerrajero (que aunque disimuladamente, no le quita ojo de encima del ombligo), pero la hora y el escaso descanso no daban para más que balbucear un par de 'buenos días' y contemplar la escena medio fastidiado, medio fascinado (40/60).
Mientras, el presunto baja al coche y sube, resoplando, con el maletín inalámbrico (esta juventud no soporta con buena planta subir y bajar un par de veces seguidas tres pisos por las escaleras), lo abre y se dispone a destrozar una anciana cerradura, previo pago de 100 euros por la madrugosidad (ya no es nocturnidad) , alevosía y urgencia del caso. Vecino y vecina debaten en voz alta si vale la pena reventar la cerradura, evidenciando que no están conformes con la idea (que un servidor tampoco comparte) y, sin mediar palabra, el individuo aquél recoge sus bártulos y se marcha, dejándonos a todos con los ojos como platos y el verbo en la boca.
Siendo ésta una situación medio normal para un servidor, que hace un par de semanas sufrió la avería de una cerradura y hubo de acceder a casa gracias a la inestimable ayuda prestada por un aspirante a bombero con equipo de escalada, que se descolgó desde la azotea hasta el balcón, la escena de tres vecinos en mi casa (uno tratando de encontrar la manera de pasar por el hueco del patio de luces, aunque sin sopesar demasiado el riesgo; la otra desesperada por echarse un sueño y la tercera, espectante aunque visiblemente cansada y deseosa de cama), no me resultaba del todo perturbadora, todo lo contrario, me divertía en cierto modo. Logramos disuadir al suicida en potencia de que no pasara por la cutre cornisa de un piso a otro, so pena de causar grabe gasto a su seguro de vida. Su consorte optó por echarse en la cama de la habitación pequeña y pegar los ojos el tiempo que le dejáramos, mientras un servidor empezaba a calentar las neuronas, amenazándolas con una sobredosis de cafeína. Cuando por fin los otros vuelven al sillón, descartando la opción de hacer el salto del trigre de ventana a ventana, se me encendió la bombilla (de tugsteno, que aunque vieja, aún luce con esplendor de tanto en tanto); busqué un alambre y no encontré. Entonces, trasteando por la habitación del fondo, recordé que en una bolsa aún guardaba unos radios de la rueda de una bicicleta que estrellé hace un par de años. Tomé uno, lo doblé con ingenio y, gracias a las holguras de la puerta y a la habilidad que producen en mí el escaso sueño y la ocasión de lucirme ante dos féminas y un vecino sorprendidos, logré mover los resvalones de la cerradura y abrir la puerta que, momentos antes, aquél necio pretendía convertir en un colador de cien euros.

Me he sentido bien; creo que es la primera vez que abro una cerradura a las siete y pico de la mañana, con un radio (retorcido) de bicicleta de montaña accidentada, sin sentimiento de culpabilidad y con un público super agradecido, dejando en mal lugar a un incompetente y usurero oportunista. Lástima que ocasiones como esta no se presenten con frecuencia.

Y ya son casi las nueve, sonó mi despertador y comienza mi día normal con una sonrisa en mi cara y una taza de café de sobre con leche junto al teclado del computador. Puede que sea otro día más, pero todos son distintos y todos tienen algo por lo que merece la pena vivirlos y disfrutarlos. Disfruta de tu día; seguro que te lo mereces.


Nota para el futuro: No deshacerme de los radios de la bicicleta accidentada.

22 de agosto de 2006

EL POR QUÉ DE LAS COSAS

"¿Por qué?", me preguntó. "Porque sí." le respondí.

Suele pasar que no necesitamos un motivo para hacer las cosas, pero amenudo los buscamos para justificarnos ante los demás o incluso ante nosotros mismos. Me parece del todo absurdo que tengamos que justificar cada pelo que movemos, cada paso que damos, cada aliento que tomamos...


He pasado (y pasaré) bastante tiempo sin escribir. No lo termino de entender, siendo una de las actividades que más me gustan (tal vez por que me demuestro a mí mismo cierta racionalidad a la que no estoy acostumbrado) y a la vez la que más me reconforta; del mismo modo que contemplar mis propias fotografías, leer mis textos me resulta reconfortante, estremecedor y sorprendente; como si no hubieran salido de mí esos encuadres, esas ideas, contemplo con la misma admiración con la que apreciaría la obra de otro admirado desconocido.

Ahora sufro y gozo (a partes iguales) el regreso a la rutina posterior a las inmerecidas vacaciones de este verano de 2006. Y me encuentro ante la disyuntiva entre dos sistemas de trabajo, dos sistemas de entender la 'vida' informática: the american way of life vs la Libertad. Alguno se estará preguntando "¿Qué mal sapo habrá chupado éste?".
Antes del bendito verano (que to' lo seca) abandoné el uso del SO de M$ por principios y porque vi una oportunidad de oro con la esperada llegada de Ubuntu 6.06 LTS. Los comienzos, pese a todo, fueron un camino de rosas, tal vez por que me exigí menos que la mayoría o porque supe encontrar soluciones a mis problemas leyendo por internet. El caso es que marché de vacaciones con un computador bajo el brazo, renovado y rejuvenecido, que hablaba nuevas lenguas y sorprendía por su fácil e intuitivo manejo, ajeno al monopolio de multinacionales y bendiciendo el software libre. Pero antes o después tenía que llegar el momento; y ha llegado:
Todos, en nuestra etapa 'wintel' (o winamd) nos hemos creado dependencia de algún bendito programa. Lo confieso: Soy un adorador de Adobe PhotoShop CS2. Y, muy a mi pesar, se trata de algo de lo que difícilmente me pueda curar. He probado el tratamiento 'Gimp' y la respuesta de mi organismo no ha sido del todo positiva. Descartados otros tratamientos, he sentido la tentación de regresar al vicio; pero al final... sucumbí.

El por qué de las cosas...
¿Por qué carajos no pueden convivir en mi ordenador M$Win y Ubuntu? O mejor: ¿Por qué no puedo tener dos máquinas con sistemas diferentes?
Cuando era usuario en exclusiva del entorno de ventanitas no le hacía ascos a ningún programa, salvo después de comprobar que su funcionamiento era deficiente o complicado en exceso para mi mermado intelecto.
Sin embargo acabo de descongelar un XP que tenía apartado (nostálgico que es uno) y no puedo evitar cierto sentimiento de culpa. ¿Absurdo? Tal vez, pero el sentimieto está ahí. Ahora toca acabar un trabajo pendiente, desenchufar el disco de la nostalgia y retornar al sistema libre que me ata al software libre. Paradógico.
Es como (permítanme el atrevimiento) compartir cama con la amante perfecta, compañera amorosa, cariñosa donde las haya, que todas las noches te obliga a estar a la altura de las circunstancias...

¡QUIERO SER VULGAR!

(Escritas estas líneas bajo sistema de ventanitas, verbigracia del zorrillo candente, que no todo es lacra en este purgatorio).