10 de noviembre de 2007

WHO WANTS TO BE A HERO?

I wish you could swim
Like the dolphins, like dolphins can swim
Though nothing, nothing will keep us together
We can beat them for ever and ever
Oh we can be heroes just for one day

Heroes - David Bowie

Ya se, debería estar durmiendo, mañana va a ser un duro día de campo; pero es que tengo mono de internet y hay tanto por descubrir...

El concierto de Phil Cunningham y Aly Bain ha sido genial, a pesar de las locuras divertidas del tipo de la fila cuatro izquierda. Todo improvisación, como a mi me gusta... el concierto no! ...el salir con Isa y plantarnos en Ceutí si ha sido improvisado, o casi. Cuánta gente maja a mi alrededor, no se de qué me quejo.

Sigo haciendo pocas fotos. Más bien ninguna. Mañana, tal vez...

8 de noviembre de 2007

UN POEMA ES UNA CIUDAD

Un poema es una ciudad llena de calles y cloacas,
llena de santos, héroes, pordioseros, locos,
llena de banalidad y embriaguez,
llena de lluvia y truenos y períodos
de ahogo, un poema es una ciudad...

C. Bukowski.


Qué breve visita a Salamanca, pero que buen sabor de boca me quedó. De aquí a nada repito el viaje para perderme entre sus gentes, que son gente del mundo, entre sus calles, testigos mudos de tantos siglos de historia, entre sus sueños e ilusiones... Un día de éstos regreso para quedarme.
¿Quién no se ha enamorado de Salamanca?
Un beso, mi pequeña Cicerone. Tenemos pendiente hacer cientos de fotos ;)

7 de noviembre de 2007

CONTENTO DE ESTAR AQUÍ

Una brevísima reseña para contaros que estoy de nuevo conectado y que mi amadísima empresa me sigue permitiendo acceder a Blogger, a pesar de todo. Motivo suficiente para estar contento. Conforme pueda iré publicando fragmentos de los últimos textos e imágenes más o menos recientes. Por ahora sólo una, que representa toda una ilusión:


Hasta muy pronto ;)

2 de noviembre de 2007

ME LO TEMÍA

Pasó lo que tenía que pasar:
Después de unos días sin pasarme por el blog (no por gusto, fundamentalmente porque no dispongo de conexión a internet durante mi tiempo libre), me encuentro con que la empresa me limita el acceso a las direcciones .blogger.com
En este desesperado afán por limitar el ocio de sus empleados, cada vez el filtro de nuestro incomprendido proxy se hace más y más denso. Ya nos restringieron las páginas de correo web, las de almacenamiento de datos e imágenes, las que difunden vídeo y streaming de audio, los chats y protocolos de mensajería instantánea, las páginas con contenidos etiquetados para adultos, entretenimiento o intercambio de archivos, todas aquellas que consideraron (las mentes pensantes) potencialmente peligrosas... Es decir, ELLOS deciden qué páginas podemos leer desde el trabajo y cuáles deben permanecer alejadas de nuestras conciencias. Inquisidores y dictatoriales, preservadores de la integridad moral del empleado y de la productividad de una empresa que no se constituyó para producir, serían el orgullo de Torquemada de no ser porque no logran ir más allá de ser los más odiados por los usuarios que, como un servidor, aprobechamos nuestros ratos libres para comunicar al resto del mundo que existimos y queremos contar, haceros partícipes de nuestras vidas y participar de las vuestras. ¿Tan terrible es?
Lo peor de todo es que comprendo que lo hagan. No lo comparto, pero lo comprendo.

26 de octubre de 2007

BREVE

Brevemente suelto un sigo vivo (a pesar de todo lo que me pasa últimamente) y un hasta la semana que viene, que sigo con los ordenadores de la oficina empantanados y el mío propio desconectado de internet. Se que sabrán disculparme, queridos míos.
Y para que no se me aburran he agregado un par de enlaces a la lista de ahí abajo a la derecha (esa que nunca miras porque piensas que no es interesante) y os dejo este otro que me ha resultado bastante entretenido:

http://www.francoisdubeau.com/

No dejéis de hacerme comentarios, aunque sean críticos (eso va por tí, jorobar, jejeje...)
Hasta pronto.

23 de octubre de 2007

UNA NOCHE CUALQUIERA

La otra noche, regresando de una pequeña escapada nocturna, conducía por la Gran Vía cuando una marabunta de chavales de rasgos sudamericanos asaltaron la calzada cruzando precipitadamente en dirección a la calle Fuencarral. Atrapado como me vi entre tal muchedumbre reduje la velocidad y extremé las precauciones, consciente del riesgo de atropellar a un pandillero y las provables consecuencias. Un chico rezagado quedó a la altura de mi vehículo dudando entre salvarlo por delante o por detrás. Despacio, casi parado como circulaba, me quedé mirándole a los ojos y él, un poco agobiado ya que se alejaba el resto de la jauría, me miró con expresión de niño contrariado. Porque era un niño. Luego observé la navaja en su mano, las marcas de su banda tatuadas en brazos y cuello, el cordón de oro sobre el pecho…

Continué con suavidad, sin variar el ritmo, mientras seguía la escena por los retrovisores. Les vi perderse por Hortalezas.

El domingo y el lunes busqué por los periódicos pero nada, ni una breve reseña de lo que aconteció la otra noche. Hay cierto mutismo respecto a ese asunto, tal vez porque las autoridades no pueden hacer nada para remediarlo, tal vez porque la publicidad y el reconocimiento público de los hechos podría hacer mucho daño a la comunidad y a sus dirigentes. Mejor mirar para otro lado y hacer como que no pasa nada. ¡Madrid va bien!

BENDITA INOCENCIA

Hace años, siendo yo mucho más joven e inocente, desperté una mañana, creo que de sábado, de esas mañanas que no tienes prisa por salir de la cama, y permanecí entre las sábanas hasta que sucedió el hecho que relato:

Una temprana llamada de teléfono captó mi atención hasta el punto de quedarme con fragmentos completos de lo que en ella se trató. Como en sueños oí a mi padre y a su interlocutor mantener una brevísima charla de trabajo. Tal y como terminaron y mi padre colgó el aparato salí de la cama, recorrí los escasos quince o veinte metros que separaban mi cama del teléfono del salón y me planté delante de mi progenitor...

Amenudo los adultos no están dispuestos a admitir ciertos fenómenos que un niño ve con relativa naturalidad.

UNA FRASE SINCERA

Esta anécdota no es mía. A decir verdad no recuerdo de quién es, pero me quedo con ella para mi, para incluírla en alguna historia que puede que un día escriba:

- Jefe, quisiera pedirle un favor.
- Diga.
- Quiero que me cese o me traslade a otra comisaría. Sé que Usted puede, tiene mano en ésto...
- Espere. No entiendo por qué me pide que haga éso. Lleva más de diez años aquí, es un reputado inspector, todos le respetan, se ha ganado a sus compañeros e incluso a muchos de los otros... No ha sucumbido ante la presión, ante los...
- ¡Jefe!
- ¡¿Si?!
- (En tono quedo) Están llegando a mi precio.
- (Deja caer las manos sobre el escritorio y los ojos sobre un papel en blanco, pensativo).

LA VIDA DE LOS OTROS

- ¿Por qué en tus fotos casi nunca sale gente? -
- Tal vez porque todos me decepcionaron. Por eso y porque cuando les apunto con mi cámara no me dicen nada. -
- Vaya mierda de retratero que estás hecho. -
- Pues si. -

Urgando por la red, picando unos y otros enlaces, he descubierto que mi querida Jezabel me ha incluído en su lista de amigos. Ufff, que me llamen amigo pesa mucho. No se si estaría dispuesto a comportarme como tal si me lo pidieras. Implica tanto... Compromiso, responsabilidad, sinceridad, entrega... Aún así, gracias. Intentaré corresponderte en la medida de mis posibilidades.
El caso es que he seguido picando aquí y allá y he acabado viendo fotos de vidas que no son la mía ni las de los míos, familia ni allegados. Fotos alegres de momentos alegres, sinceras como sólo una foto puede ser. Lo que ves es lo que hay. ¿O no? Algunas me dan incluso envidia, otras sencillamente están ahí para autocomplacencia de quien las publica. Hay imágenes que enamoran. Cuidado, te enamoras de alguien a quien posiblemente nunca conocerás.
Me planteo cuestiones como ¿Por qué esa necesidad de compartir nuestras vidas con el resto de la humanidad? Es como si vivir nuestra vida no fuera suficiente, tenemos que hacer partícipes de ella al resto del mundo o nos falta algo.
Yo ya he encontrado mi público para esta porción de vida que comparto, mientras me convierto en espectador de otras pocas vidas. No trato de imitarlas, trato de no envidiarlas (no siempre lo consigo), las disfruto como se disfruta un libro, un buen libro. Porque sabes en todo momento que buena parte de las vidas que te cuentan en los blogs son auténticas, son sinceras, libres de artificios... ¿O no? Vale, tendemos a novelar nuestra propia existencia para hacerla parecer un punto más interesante, pero el fondo de las historias es real...//...

Sigo contándote mi vida mientras decidas seguir leyéndome...//...


Hay días en los que, por más que me pese, me cuesta escribir. Hoy mi dedo corazón de la zurda se empeña en descansar sobre la c. No lo entiendo. No me entiendo.

Mañana escribiré mucho más, o lo intentaré.

EVOLUCIÓN...

A lo largo de los próximos días iré haciendo pequeños cambios en el blog para que resulte algo más cómodo de visualizar en todas las pantallas, cada vez más panorámicas, y para que a un servidor no le de la neura de que ésto no evoluciona. Porque una de las cosas que más daño me hacen es la monotonía, la puta rutina. Por mi cambiaría el aspecto de la página a diario, pero igual no resulta cómodo ni práctico para vosotros, mis queridos lectores. Imagen corporativa al canto y aguantar hasta después del invierno. Ya me gustaría, para entonces, tener mi rinconcito de internet diseñado por mi mismo, en PHP u otro lenguaje asistido, que me de cierta libertad de formato. Acepto sugerencias.
Por ahora lo más significativo es la ventana emergente cuando picamos en comentarios. Ya no hay que esperar a que cargue la página cada vez que queremos opinar y regresar al blog. Algo es algo.

Me van a cambiar el computador de la oficina. Es provable que pase unos días si publicar nada. Si así fuera os pido disculpas por adelantado. Ojalá el trasto que me pongan soporte los envites mejor que éste que ahora se jubila. Ni textos que se han quedado a medias por un inoportuno cuelgue...

Próximamente más.

18 de octubre de 2007

SE DETIENE EL TIEMPO


No se qué tiene esta imagen que me cautiva. Tal vez la oscuridad, el desenfoque provocado, la escasa profundidad de campo, el brillo metálico del cierre de la correa, la quietud del instante en que apreté el disparador, la escasa importancia del tiempo que me tomó decidirme por el encuadre, lo vacío y despreocupado que me encontraba en aquel instante, centrado únicamente en algo tan insignificante y a la vez tan capaz de mantener cautiva toda mi atención...

En cualquier caso, fuera como fuere, me gusta esta imagen tal cual, sin retoques ni reencuadres, sin más. Espero que a tí también.

HERMANO

Si sacas un arma, que sea para usarla. Si no, úsala contigo mismo.

Hubo un tiempo en el que el Honor era más importante que la propia vida. La honra estaba por encima de todas las cosas y una afrenta se pagaba con sangre, o te la cobraban por las bravas. No quieras saber de cuántas formas se puede ajustar una cuenta.

La otra noche, subiendo por La Latina dirección Sol, un chico de aspecto sudamericano, no se si peruano o ecuatoriano, se me acercó y me pidió la hora. Hace un par de meses que no uso reloj más que para hacer deporte, así que no pude complacerle. No conforme con mi negativa me pidió unos euros para cenar caliente, pero para entonces yo me había formado una idea de aquella personita robusta y de mirada frágil que urgaba en el bolsillo derecho de su chamarra, dudando entre si sacarla o aguantar un poco más. Cuando se percató de que me fijaba más en su nerviosismo que en sus palabras echó un rápido vistazo alrededor y se apresuró a sacar un pequeño revolver pavonado en negro que a penas le llenaba la mano. Ni un instante llegó a plantarlo delante de mi estómago; un rápido manotazo lo puso a volar contra un coche aparcado junto a un cajero automático. Se quedó perplejo, no sabía qué decir, qué hacer.

- ¿Una cerveza y hablamos? -

- ¿Hablar? ¿De qué? -

Habría dado lo que fuera por poder hacerle una foto en aquel instante. Su cara era un poema, como un niño pequeño al que le han quitado una ilusión, como al que le mandan a la cama sin postre.

- Pretendías robarme y no tienes ni puta idea de cómo se empuña un arma. Vamos, déjame que te enseñe.-

Unos pasos más allá me agaché, despreocupado, a recuperar el revólver pero el muy animal se me tiró encima haciéndome bastante daño en la espalda.

- Pequeñajo pero corpulento -, pensé.

La pipa se me quedó empotrada en las costillas pero él tenía una preocupación mayor: Estampó su dura cabezota contra la rueda delantera del Opel y quedó bastante aturdido.
Metí el trasto aquél en un bolsillo y ayudé al menudo a levantarse. Me miraba a los ojos tan perplejo que no pude eviar echarme a reir.

- Tío, por Dios, no vuelvas a hacer eso. Me has hecho daño, ¿sabes? -

- ¡Que te jodan! -

- No, que te jodan a tí. No tienes ni puta idea de lo que haces, casi te abres la cabeza tú solo, si no sabes cuidar de tí mismo, ¿cómo pretendes atracar a un gilipollas desarmado? -

Pasamos un rato intercambiando insultos, incluso me enseñó una navaja antes de que le recordara que tenía su escuadra en mi bolsillo. Nada, todo quedó en palabras, un moratón en mi pecho y una brecha en su cuero cabelludo. En cuanto se relajó y pude ponerle la mano en el hombro me lo llevé a tomar una Heinneken bien fría y me contó lo desgraciado que han sido él y su familia desde que llegaron a España, los contratos abusivos, la pérdida del permiso de residencia, las persecuciones y desaucios. No hay derecho.

Le dejé cincuenta eurazos, lo que llevaba encima, para sacarle del apuro. Prometió devolvérmelos la próxima vez que nos veamos. Me ofreció su casa y una cena en familia, Choros y Tacu tacu acompañandolo de Piscu. Le ofrecí ayuda para buscar trabajo y arreglar los papeles. Con la quinta verde nos despedimos con un abrazo y me llamó hermano. Hermano.

Ayer su esposa me contó cómo lo mataron. Hundida en la miseria, derrotada por la vida, sumergida en lágrimas. Me narró con detalle cómo lo bajaron a plomazo límpio por menos de veinte miserables euros, por mirar mal a otro igual, a otro sin papeles, delante de casa, con su niña y su esposa esperándole en el balconcito del piso comuna de la calle del E... Lo vieron todo, lo lloraron todo. Ni pudieron llamar a la policía, ni denunciar. Sólo esperar a que el 061 llegara a simular que reanimaban el cadaver y se lo llevaran al depósito. Ni reclamar el cuerpo pueden por miedo a que les echen del pais. Ya da igual. Ya no les queda nada aquí. Tal vez si el estado les repatria a Perú les estaríamos haciendo un favor. Triste favor.

Me pidió, me rogó por Dios, por lo más sagrado, que vengara la muerte de su esposo. Ante todo, Honor. Me devolvió los cincuenta y me regaló una bala, la puso en la palma de mi mano, me cerró el puño mirándome a los ojos, me besó y se marchó sin decir más.

Hay cosas en la vida que sería mejor no tener que vivirlas.

17 de octubre de 2007

SE ACUMULA EL TRABAJO

¡Que no! ¡Que ésto no es trabajo!
Precisamente lo hago para evadirme de ciertas obligaciones para con la empresa y la rutina. Y hoy, aprobechando que gozo de mucho tiempo libre (hasta que el jefe se de cuenta de que he terminado con las etiquetas del último reparto), me he puesto casi al día con los textos y temas del último fin de semana, los cinco asuntos que ves debajo de éste. Hay mucho más que contar y mucho que se queda en el tintero (por motivos que no vienen al caso). Poco a poco, que no sobra tanto tiempo ni quiero saturar a los cuatro gatos que me visitáis habitualmente. Venga a tragos el suplicio...

Tratando de congraciarme conmigo mismo he preparado una selección de imágenes que iré publicando poco a poco. Si alguien en algún momento se sintiera molesto por aparecer entre éstas, que no dude en escribirme, llamarme, o tirarme mensajes envolviendo una piedra (Manolo, qué grande eres!).

Joaquinito, mi rey: El lápiz está como tiene que estar, no quieras que lo afile más que se gasta. Y respecto a mis enamoramiento, creo que he sabido separar lo platónico de lo corpóreo, lo espiritual de lo carnal, lo... Joder, que me lías, je, je, je...
Que dejes el celibato pa' los célibes, que yo me quedo como estoy, con mis vicios y virtudes. Y al que no le guste que no mire!!!
Besos y tal, majo.
Al resto os besaría, pero mi poca vergüenza me impide besar a los desconocidos. Con las desconocidas hago excepciones...

RETRATOS








No son los mejores retratos, tampoco son los más recientes... En cualquier caso son fotos divertidas y, qué carajo, me apetece enseñarlas!

De Arriba a abajo, de izquierda a derecha: Nuka, Isa, Kathy, Juan, Kike, Diego, Blanca, Marleni y los tres monos sabios ¿?...

Próximamente más.

EL PUERTO

El Puerto de Navacerrada, a sesenta y tantos kilómetros de Madrid, alberga cantidad de refugios y hospedajes de pago para apasionados de la naturaleza, comensales de buena mesa y deportistas de diversas tendencias, todos ellos amantes de la montaña. Lo mismo me da que amen la montaña o que la detesten. Hace tiempo que dejó de importarme la opinión del resto del mundo respecto de lo que a mi me gusta, así que las tropocientas veces que tuve que escuchar que allí se come bien, que va gente de todas partes a probar el cochinillo segoviano a la sierra, que si los vinos, que si los embutidos... me la suda! (perdón por ser tan soez pero el día no acompaña para cortesías y comentarios comedidos).
Me han invitado a pasar un fin de semana allá arriba, cuando nos visiten las nieves. A decir verdad me han invitado a subir cuando quiera, las veces que quiera, con copas y cafés a cuenta de la empresa. Lo único que me han pedido es que lleve conmigo la cámara de fotos y las ganas de caminar. Hay rutas y senderos para aburrir, todo precioso, todo casi salvaje, si eres capaz de no fijarte en los remontes, telesillas, tendidos eléctricos, antenas de telefonía móvil...
El próximo día subiré caminando a la Bola del Mundo. Un cerro más al sur tendré ocasión de hacer unas fotos fantásticas de todo Madrid, si la meteorología lo permite. Unas tres horas de subida y otras tantas de regreso, unos bocadillos, mucho líquido, ropa ligera de abrigo y buena compañía. No hace falta más.

Imagen extraída de la Wikipedia. Las próximas que publique serán mías.

Viernes, 12 de octubre de 2007