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3 de abril de 2016

Sueños de libertad

Hace ya más de cincuenta años que se estrenó "La gran evasión", película que pude disfrutar siendo ya bastante mayorcito. Y no deja de sorprenderme que siga teniendo cierta repercusión en la actualidad.

Uno de tantos carteles que se hicieron para la película.
 
No voy a hablar de cine, sino de motos. Los de Triumph, estos británicos que se empeñan en que sus usuarios sean mecánicos, además de moteros (jejeje...), sacaron en 2012 un modelo de su ya clásica Bonneville inspirado en la que Steve McQueen lucía en tan afamada película.


Steve McQueen motorizado (1962)

Steve McQueen, promocionando la nueva Bonneville.


La Bonneville Steve McQueen SE es una moto de serie limitada basada en la ya experimentada Bonneville T100, con algunos detalles que la hacen adorable, si bien no es tan radical como las motos de uso militar de la época. Todo un juguete de colección al alcance de unos pocos, no por el precio, por el escaso número de unidades que salieron de fábrica (unas setecientas, en total, y a penas setenta para España).


Con esta burra ya podría protagonizar mi gran evasión...

En la actualidad deben estar todas vendidas y habría que recurrir al mercado de segunda mano para adquirir una unidad, pero ¿no te gustaría saltar la alambrada subido en esta máquina y disfrutar, por un momento, de la ansiada libertad?


"Racing is life. Anything before or after is just waiting."
Steve McQueen.


23 de noviembre de 2013

HASTA SIEMPRE, MR. WHITE

Sí, nos ha llevado tiempo, pero hemos visto Breaking Bad hasta el final.

Empezamos en verano, a finales de agosto, y devoramos los primeros episodios como si la vida nos fuera en ello. Una trama bastante atractiva, un guión sólido y unos personajes tan cercanos y reales...
Todo en esta serie tiene coherencia. No creas que nada de lo que pasa es irrelevante, porque antes o después tendrá conexión con otra parte de la historia y te hará sentir que estás ante una producción diferente del resto. Ha sido como leer un buen libro y desear que no lo destrocen haciendo una mala película, pero al revés.
 

¿Si es recomendable? Bueno, yo me enganché a partir de una crítica de un medio (o varios), por internet. Luego vinieron los premios, la publicidad masiva de la última temporada, la implicación de los diarios, imagino que bien pagados por las productoras y cadenas de TV... todo un negocio que, por una vez, proporciona un buen producto al espectador, hastiado de tanta producción mediocre y soporífera, pobres de argumento y saturadas de violencia y sexo sin mucho sentido. Ésta ha sido diferente. Muy recomendable. De Breaking Bad se pordría estar hablando mucho (bueno y malo) pero, sinceramente, se ha escrito tanto ya sobre la fotografía, la interpretación, los personajes, la trama, las connotaciones socioculturales... ¡Qué puedo aportar yo! Mi humilde opinión: Genial.


Hace unos minutos que he cerrado los ojos, después de los últimos fotogramas del último episodio, después de ver la cara del Señor White por última vez, después de ver a Jesse desaparecer en la carretera, en mitad de la noche, desesperadamente aliviado, después de ver que, a veces, los planes salen bien...
He cerrado los ojos y le he deseado a mi querido personaje un descanso que no ha alcanzado a lo largo de cinco apasionantes temporadas.
¿Bueno? ¿Malo? Tengo claro que hay pocas personas realmente buenas sobre esta bola que llamamos mundo. Los personajes que protagonizan esta historia no entran dentro de la categoría de ciudadanos modelo, pero los guionistas han logrado justificar cada una de las acciones y decisiones que toman, nos hacen ver el lado bondadoso del que delinque y logran que nos queramos poner en la piel del cocinero, sentirnos narco por un instante, disfrutar de ingentes cantidades de dinero y creer que lo haríamos mejor, que a mi no me pillarían. Creer en un final feliz. ¿Recuerdas a Robín Hood?


¿Final abierto? Como buen producción que es, Breaking Bad deja un final no del todo claro, con libres interpretaciones. Lo fácil es pensar lo evidente, pero a mi se me ocurren tres posibles finales con consecuencias de lo más dispares. Y quiero seguir soñando, como al terminar de leer un buen libro, que la historia no ha terminado, que en Albuquerque, Nuevo México, hay una familia a punto de descubrir que la vida te puede cambiar, una vez más, en cuestión de segundos No todo es blanco y en botella. Las razones que nos llevan a tomar las decisiones más trascendentes de nuestras vidas son, con frecuencia, intrincadas y bien retorcidas, absurdas o incomprensibles para el resto del mundo. Pero son nuestras decisiones.

¡Hasta la vista!

Gracias a las personas que han hecho posible esta serie, aunque se hayan llenado los bolsillos de sucio dinero (que seguro lo habrán hecho). Ojalá, dentro de no mucho tiempo, nos sorprendan con otra buena producción que nos aleje de la triste realidad que nos ha tocado vivir... sólo si tienes TV, internet, algo de pasta y tiempo libre. La vida es dura.


6 de diciembre de 2012

PINGÜINO FRUSTRADO

Mucho me falta para ser un Pingüino.

Quería subir a la sierra a echar fotos. Sólo hice ésta.

Esta mañana he salido a rodar un rato con mi roja. ¡Mala idea!
No me he parado a pensar que hoy, 6 de diciembre, día de la Constitución Española, infinidad de familias desocupadas no tienen nada mejor que hacer que subir a la sierra a ver la nieve con los peques...
Una hora de atascos, aún para las motos, hasta que logré llegar al Puerto de Navacerrada. Y, nada más llegar, bajando por una carretera de servicio muy bacheada y con algún que otro montón de nieve pisada, a penas toco el freno delantero y noto como empieza a deslizarse la rueda hacia la derecha. Lo he tenido claro desde el principio: - Me voy al suelo. -

Lo fantástico de ir equipado hasta arriba es que te caes y no notas el golpe. Bueno, el de la pierna atrapada por la moto si. Pero lo que más duele es el orgullo, embarrado, mojado y frío. Porque ha sido una caída de novato, de las que te cuentan y te partes de la risa... ¡Si hasta yo me río! (porque no ha pasado nada).

Como verás, casi no se nota que ha estado en el suelo...

La escapada en moto tenía tres fines:

- Me apetecía dar una vuelta por la sierra.
- Quería saber si con esa equipación (pijama térmico, cordura, dobles guantes y braga polar) se soporta bien el frío durante horas, de cara a una posible participación en Pingüinos 2013.
- Quería hacerle una visita sorpresa a un amigo que trabaja en la estación de esquí...

Las conclusiones:
- La vuelta en moto me la di, eso es algo que nadie podrá poner en duda.
- La indumentaria era la adecuada para la ocasión, si bien hube de recurrir al truco que me brindó un veterano motero: Guantes de plástico, de gasolinera, entre los guantes térmicos y los de conducir, para que no se escape todo el calor. Por lo demás, aguanté perfectamente el frío, incluso revolcándome por la nieve.
- Mi amigo Antonio se incorpora al trabajo dentro de unos días... con lo que llegué todo sucio y contrariado, descubrí que no estaba, limpié lo que pude de mis ropas, recompuse la moto como buenamente pude y regresé a casa, previo reconfortante café para recuperar el ánimo.

¿Cuál es el balance del incidente? Pues ni más ni menos que un piloto-intermitente delantero partido, el faro apuntando a la luna (solucionado), diversos arañazos en el bastidor del radiador, en un contrapeso del manillar y en la tapa del cárter alternador, el apoyo de la pata de estacionamiento desplazada y la varilla empujadora del pedal de cambio doblada, pero útil. Además, había barro para aburrir, pero eso lo he solucionado nada más regresar a casa. Ver la moto sucia me resulta triste.

¿Si se me han quitado las ganas de moto? Me temo que no. A pesar de que José Luís me ha sugerido que venda la burra y me compre un móvil nuevo, esta tarde he ido al super en moto (mini compras) y mañana también iré en moto al trabajo. Cuanto menos tarde en volver a la carretera, mejor... eso dicen.

Y la gran duda: ¿Iremos a Pingüinos 2013? Mmm...

25 de noviembre de 2012

¡CÓMO (NO) HEMOS CAMBIADO!

Domingo por la mañana, con Sonic Youth en los auriculares y dos huevos revueltos con tostadas y café en el estómago, repasando musculatura glútea y aprendiendo a manejar la aplicación de escritorio para presentaciones Prezi, a saltos entre Ubuntu 11.04 y Windows Vista, replanteándome seriamente dar el salto a SolusOS 1.2, acercándome un tanto a Debian (quiero y no puedo)... vamos, un domingo cualquiera.
Mientras, mi peque está como poseída, dale que te pego con la columna de aire que hace vibrar las cuerdas vocales (que no son cuerdas) y el conjunto de estructuras y cavidades que forman el órgano fonador...

Pasan los años y seguimos estudiando. A veces pienso que no hemos cambiado tanto en los últimos quince años, salvo por los quebraderos de cabeza para llegar a final de mes, las facturas y poco más. Antes todo era mucho más drástico, cumplías años y en seguida tenías que empezar a comportarte de forma radicalmente diferente: Hombre formal, padre de familia maduro y trabajador, alejado de distracciones y dedicado por entero a procurar el sustento de su progenie; mujer formal, ama de casa organizada y responsable, amante fiel y madre abnegada que da la vida por sus vástagos...

Hoy no es extraño encontrarse con parejas, con o sin hijos, que trabajan y estudian ambos, que mantienen la mentalidad juvenil y relativamente despreocupada de quien aún no ha salido del instituto, pletóricos de jovialidad y ganas de vivir la vida muy por encima del nivel que les ha impuesto la sociedad. ¿Síndrome de Peter Pan? Puede ser. Allá donde miro, a mi alrededor, veo gente de bastante más de treinta que hacen escalada, patinan, practican kitesurf, hacen puenting, saltan de aviones o montañas con paracaídas, entran a los circuitos a rodar con sus motos, descienden por abruptos pinares en bicicleta, superan obstáculos urbanos con gimnásticas piruetas de parkour...

David Alvelino - 2010, de www.welcometoibiza.com
Esta podría ser una entrada nostálgica ñoña o una reafirmación de mi falta de madurez; en lugar de eso, me gustaría que la leyeras como un homenaje a todos los que no nos resignamos a envejecer y hacemos de la vida una aventura que valga la pena vivir... más o menos.

¡Salud!

14 de octubre de 2012

PARQUE NATURAL DEL RÍO PIEDRA


El Monasterio de Piedra es un lugar increíble. Créeme. Si no has estado nunca, ya va siendo hora de planear una escapada por esos lares. Lástima que en octubre termine la temporada de exhibiciones de aves rapaces; el resto de instalaciones permanecen abiertas todo el año y ¡Qué vistas! Cascadas y más cascadas de lo más caprichosas.

Mi peque me pilló infraganti.
Sólo una advertencia: Si llueve, mejor vuelves otro día... o vas provisto de un buen impermeable y de una muda de ropa seca para cambiarte en el coche. Habla la experiencia ;)

En esta ocasión, mi segunda visita a este fantástico paraje natural, no nos llovió. Disfrutamos de la exhibición de aves rapaces al poco de entrar en el Parque Natural. Después, el obvio paseo por los sinuosos caminos que circundan el vergel que rodea al río Piedra. Sus antojadizas aguas han trazado recorridos que parecen imposibles, derramándose por encima de redondeadas rocas, encauzándose por sinuosos canales y sorprendiendo al visitante donde quiera que mire.
Para muestra, un botón (o un puñadito de fotos):

Casi puedo oir el rumor del agua.

En las inmediaciones de las grandes cascadas el agua flota en el ambiente. La foto se queda corta.

¿Alguna vez viste llover dentro de una cueva? Nosotros si ;)

Ruinas de la iglesia anexa al monasterio.

Impresionante buitre. Con las alas abiertas y a pocos metros, aún más.

Un paraje perfecto para perderse y desconectar de casi todo.

¿No te dan ganas de desaparecer un rato entre tanta vejetación? ¿Dormir junto al río, arrullado por el rumor del agua? ¿Despertar bajo un rallo de sol que se cuela entre las ramas para darte las buenas tardes? Lástima tener que coger el coche para regresar a la cruda realidad.

- - - o O o - - -

Frases (tontas) del día:

    - ¿Dónde están las piedras?

    - ¡Coño! ¡Una cascada!


19 de julio de 2012

FARO 2012

Hoy comienza la concentración motera de verano por excelencia: Faro. Durante los pasados tres años hemos estado asistiendo y participando en sus actividades, disfrutando de los conciertos y el magnífico ambiente, pasando calor y tragando polvo... sarna con gusto no pica ;)

Este año, por diversos motivos, no haremos la ruta por tierras lusas. La economía es uno de ellos, pero no el primero (por lo menos no es motivo de base). Pesó más, en el momento de decidirnos, el que adaptaran todas las autovías del Algarve al sistema de telepeaje, con lo que no sólo pagas, sino que pierdes la cuenta de cuántas veces lo haces. Y, después de decidir que no íbamos, vimos el cartel... y resultó tan poco atractivo que no nos pesó lo más mínimo mantenernos en nuestras trece. Además, hace dos años pactamos participar en tan concurrida concentración tres años consecutivos. Pues bien, ¡lo logramos! ¿Qué más queremos?


El hecho de que escriba estas líneas denota cierta añoranza. Las circunstancias actuales no nos permiten derrochar muchos céntimos y la trigésimo primera entrega de nuestra concentración motera favorita no nos estusiasma demasiado por resultar más bien rutinaria, pero las ganas de rodearse de miles de motos, de gentes de todas partes, de banderas, de rock y rockeros, de cerveza Sagres Zero, de puestos de prendas, tatuajes y comida custom, de tiendas de campaña y sacos de dormir, de portugueses amables y no tan amables... ¡Coño! ¡Lo vamos a echar de menos!.

Sé que volveremos a ver la puesta de sol en Cabo de San Vicente, que rodaremos por carreteras secundarias en busca de rincones pintorescos, de algún pantano, de algún plato que nos reconforte, que volveremos a vernos apurados, casi sin gasolina y sin estación de servicio alguna a la vista, que volveremos a vivir aventuras memorables, que volveremos a conocer gente interesante, que volveremos a vibrar con la música...

...sé que hoy tengo ganas de moto.


21 de mayo de 2012

PASADOS POR AGUA


Si las tecnologías se me revelan o no, ya no me preocupa. Sé que sí. Lo que hoy me preocupa es que la climatología me dé, sistemáticamente, la espalda. Aunque, teniendo en cuenta que he salido de ruta motera con Los Boinas, he de sentirme afortunado de que no nos haya nevado o, aún peor, granizado y caído un rayo.
De cualquier modo, hoy me siento feliz porque he podido salir a rodar un rato con mi roja, cosa que no sucedía desde hace algo más de un mes. Y no ha resultado fácil. Si hace dos días me quedaba sin coche por una, aún, extraña avería, hoy la borrica se ha negado a arrancar en un par de ocasiones, teniendo que tirar de tracción animal para forzar la puesta en marcha de su irrompible motor japonés fabricado vete a saber dónde... Todo indica, razonablemente, que se trata de un problema con la carga de la batería, aunque sigo pensando que la tecnología se pone en mi contra una vez más. Por contra, el resto del conjunto mecánico se ha portado excepcionalmente bien, a pesar de los tropocientos kilómetros recorridos bajo la incesante, intermitente e incordiante fría lluvia de mayo, por campos de Cobeña, Algete, Fuelte el Saz de Jarama, Valdetorres de Jarama, Talamanca de Jarama, Torremocha de Jarama, Uceda (sin Jarama, joder!) o Alarpardo.

Si al comienzo parecía que se quedaba pequeña la plaza de Cobeña... la lluvia se encargó de que sobrara aparcamiento.
Salimos cinco. Llegamos tres (más uno que llegó tarde y se marchó pronto), pero nos basta para resarcirnos de los días que no hemos podido rodar. Al menos a mi me vale para desquitarme del tri-cancelado viaje a Málaga. Ya me vale.

Lluvia, truenos y relámpagos no podrán con nuestras ganas de pasarlo bien.


12 de noviembre de 2011

EL BRICONSEJO DEL DÍA...

Antes de nada, dale al play, relájate y disfruta:


Y ahora te cuento:

Después de recuperarme de la lumbociática, superar el curso de reciclaje de mercancías peligrosas y sobrevivir a una semana de convivencia con un felino salvaje e hiperactivo (por las noches, que los días se los pasa como los lirones), toca ahora acometer otras tareas no menos arriesgadas, léase: Cambiar el grifo de la cocina...

¿Te has fijado? El grifo se llama LENA!!! No es coña, ha sido casualidad!

...y acometer la "sutil" reforma (sutil pero necesaria) del suelo del dormitorio:

¿No querías una foto de la casa? Aquí tienes un trozo ;)

Una inesperada inundación arruinó el parquet de la habitación, con lo que nos veremos, de nuevo, inmersos en reformas. La causa: Un tornillo de purga del radiador mal apretado y una comunidad de vecinos que no se terminan de poner de acuerdo en cuándo cargar el circuíto de calefacción centralizada. Y claro, en lugar de por la mañana (que estábamos atentos), cargan por la tarde (que no estábamos atentos), con la consecuente inundación del dormitorio y empacho de agua de las malogradas tablillas. Menos mal que hay seguros!

Lo del grifo quiero creerme que ha sido causado por años de uso. No podíamos habrir más que el agua fría para fregar cacharros, so pena de encharcar la encimera y salir en barca de la cocina. Y ha sido tan fácil como visitar el bricocomercio de turno, gastarse los cuartos en un grifo nuevo y buscarse la vida con las escasas herramientas de que disponemos, e instalar el nuevo dispositivo regulador de flujo y temperatura, o termocaudalímetro manual monomando... coño, lo dicho, un grifo! ...instalándolo como buenamente hemos podido, que no ha estado del todo mal (Gracias, peque, por tu impagable ayuda y aporte de ánimos).

Sólo nos falta que el seguro se ponga en marcha y que podamos disfrutar, lo antes posible, de nuestro preciado suelo liso de madera. Y que no sucedan más percances, por lo menos, en un par de años. Tú verás, cuando empecemos a hacer agujeros en los azulejos del aseo...

Que tengas un feliz fin de semana, amigo bricomaníaco ;-)

21 de septiembre de 2011

SINDROME POSTVACACIONAL

Estaba en menesteres hogareños, poniendo lavadoras y recogiendo trapos, y el olor a piscina en las toallas me ha traido un recuerdo reciente a la cabeza: La imagen de mi niña saliendo del agua mientras un servidor la contempla desde la tumbona, torrándose al sol.
Ha sido una semana de pretendido relax: Más de 2200 millas recorridas con Ryanair; 1162 km recorridos en un Opel Astra de alquiler, que se portó más que decentemente subiendo cuestas y trazando reviradas carreteras; infinidad de lugares dignos de recordar; visitas turísticas al Puerto de los Cristianos, a La Laguna, al Teide, a las Pirámides de Güímar, a La Candelaria, a Icod de los Vinos para contemplar su Drago Milenario y otro, no tan viejo, petrificado, fugaz paseo nocturno por Santa Cruz, el Loro Parque, el concierto de Soundchaser en el puerto...
Unas imágenes para ilustrar, antes de que se me pase la inspiración:



Ya sé, no son las típicas imágenes de un viaje a Tenerife. Tampoco somos los típicos turistas, qué se le va a hacer.

(Perdona el desorden, tengo problemas con el editor de Blogspot).

20 de agosto de 2011

MAMIFEROS APASIONANTES

El título podría haber sido UN NARVAL EN MI PC, UN DELFÍN EN MI CORAZÓN Y UN MANATÍ EN MI RETINA, pero era excesivamente extenso como para acoplarlo en una sola línea.

Un narval en mi portátil, porque he actualizado el sistema operativo a Ubuntu 11.04 Natty Narwhal (Narval Elegante), con el consiguiente quebradero de cabeza y problemas varios que preferiría obviar, pero con los que hay que lidiar una y otra vez.



Un delfín en mi corazón, porque es el animal que me acompaña desde mi infancia, al que envidio infinitamente por vivir como vive y porque puede perderse en las profundidades a su antojo, dejando atrás los mundanos problemas del resto de los mamíferos.



Un manatí en mi retina, porque hace justo una semana que pasamos el día en Faunia, en las afueras de Madrid, contemplando fauna en cautividad. Creo que mi expresión fue -¡No me jodas! ¡Un manatí!- Y no era uno, sino tres. Quedé embelesado durante largo rato, sin decir nada más, sólo contemplando cómo iba y venía en aquella limitada porción del Amazonas artificial un especimen de imponentes dimensiones, una hermosa sirena de río que me incitaba a zambullirme y perderme en las profundidades... Unos minutos después, tras descender por aquella galería en espiral, descubrí que la pecera podía, también, ser contemplada desde abajo. Fué entonces cuando me sentí inmerso, contemplando a tan maravillosas criaturas. No son los animales que más admiro, lo sé, pero me cautivan. Podría pasarme el día observándolos, fotografiándolos, admirándolos... pero no en cautividad. Llegaron a darme lástima y casi prefiero pensar que no están allí, un día tras otro, en su limitada porción de Amazonas acristalado. Tal vez no conozcan otra cosa y sean felices. Vago consuelo.



Próximamente (por decir algo) pondré alguna que otra foto del día en Faunia. Si estás pensando en llevar a tus niños a tan peculiar lugar, piénsatelo dos veces. Y si decides ir, haz acopio de bebidas frías y bocadillos, que te sacarán los ojos por una botellita de agua. ¡Créeme!

Que tengas un buen fin de semana.

23 de enero de 2011

AMIGOS DE LO AJENO

Hace unos minutos, de regreso a la residencia, conforme me aproximaba a mi coche podía oir unos ruidos que procedían de la misma dirección en la que se encontraba aparcado mi Megane, pero como la agudeza visual no es mi seña de identidad y la oscuridad de la noche no ayudaba, me resigné a prestar oído y tratar de averiguar si tenía o no que ver con mi coche. ¿Un gato, tal vez? ¿Alguien trasteando en el turismo aparcado tras el mío? El caso es que espero, desde el otro lado de la calle, que se detenga el tráfico para cruzar y montarme en mi auto cuando, algo intrigado, veo aparecer tras el Renault a un tipo algo mas corpulento que un servidor con algo parecido a un palo oscuro en la mano. Máximo suspense. Me entra la prisa por pasar al otro lado de la calle, pero algo me dice que no deje de prestar atención al individuo que, como con prisa, se aleja del lugar de los hechos. Logro esquivar un BMW y alcanzo el morro de mi coche, lo rodeo y busco indicios por el lado derecho. Tal vez esperaba encontrar rastros de forcejeo en la puerta, tal vez en la cerradura... pero lo que hayo es el hueco vacío del embellecedor de la puerta delantera.

A veces sucede, no sabes cómo, que salta un resorte dentro de tí y actúas sin pensarlo dos veces: Eché a correr, deteniendo el tráfico, palma en alto, esquivando coches varios por Agustín de Betancourt, cuatro carriles de locura, semáforo recién abierto... pero cuando la adrenalina fluye las ideas se nublan. Salto entre dos utilitarios aparcados muy próximos y noto como el corazón hace por salirse por la boca, pero aún lo puedo contener. Hace un instante que he visto al tipo de pantalón claro y chaquetón oscuro, moreno y de abundante pelo más o menos corto, doblar la esquina con aquello que yo consideraba un palo en la mano derecha. Mientras alcanzo al galope la calle Maudes veo perderse unos pies girando a la izquierda, por Modesto Lafuente. Pienso ¿Qué le haré? ¿Qué le diré? ¿Habrá reacción por su parte? Claro que la habrá. Pero mis piernas no se frenan hasta encontrarme a penas dos metros tras de él. ¡Oye! ¡¿Te importa devolvérmelo?! Le suelto con voz grave, tratando de disimular la agitación, sacando pecho y conteniendo el más que provable jadeo propio del esplosivo esfuerzo. La reacción: Perdona. Y me ofrece los dos trozos de plástico que minutos antes había arrancado, impío, de mi auto. A penas le miro a la cara un instante, desprecio patente, rabia contenida. En un gesto airado agarro la pieza más grande, la que asemejaba un palo, saliendo despedida la pequeña y yendo a parar entre dos coches que se encontraban al margen de la escena. El tipo se apresura a agacharse, coger la plaquita con la indicación dci y afrecérmela, pidiéndome de nuevo perdón. ¡Sí, claro! Le espero, tomando la placa y marchándome sin más. Y si, me marcho sin más porque todo lo que se me pasó por la cabezota en ese instante resultaba bastante destructivo. Y digo yo que dos trozos de plástico no valen unos dientes rotos (los del desgraciado) y unos nudillos magullados (los míos, por ejemplo), o recuperar en embellecedor quebrado del meganito después de estampárselo en la cara al gilipollas ése, con el consabido riesgo de irme a casa con algún morado de más o verme implicado en un atestado policial, con lo que éso me complicaría la noche. Vamos, que marché hacia en coche con sendas piezas en la mano, con el regusto alcalino en las encías y con una sorprendentemente rápida recuperación del ritmo cardiaco y no tan rápida desaparición de mi exacerbada ira.

Después de calmar mi cuerpo y no lograr tranquilizar mi psique, monté como buenamente pude las deslucidas bandas negras, a partir de ahora con cierta holgura, y me senté en el coche, arranqué y conduje inadecuadamente hacia Modesto Lafuente, giro la primera a la derecha y prosigo un par de calles más pensando qué haría si vuelvo a ver al cretino ése paseando su desfachatez por el barrio. Pero me convenzo a mi mismo de que no vale la pena perder ni un minuto de sueño con este asunto, que lo que no haya hecho durante la enajenación transitoria se considerará premeditado y alevoso ante un juez. Respiro hondo y deseo que alguien con menos consideración, modales o reparos que yo (o tal vez alguien con más arrestos) le mande al dentista por vía urgente, tal vez por menos de lo que hoy aconteció, que si lo piensas fríamente no ha sido para tanto.

Queda abierto el buzón de sugerencias, para posibles finales alternativos y desahogos varios de la indignada población. Un servidor se va al catre.

PD.- Desestimado amigo de lo ajeno: No te molestes en tratar de arrancarme esos deslucidos y ajados embellecedores, pues a partir de mañana estarán fijados al maltrecho carrozado de mi automóvil con adhesivo termoplástico. Gracias por nada.

21 de noviembre de 2010

EMERGENCIA DEL SABADO NOCHE

Ya sé, habrías preferido Fiebre del sábado noche, pero es lo que hay: Regreso a la residencia a eso de las 00:30 y percibo, nada más cruzar la puerta del edificio, un fuerte olor a quemado, como humo del motor de un camión. En seguida relaciono: ¡La caldera de gasóil de la calefacción!
Subo a la habitación, compruebo que estoy solo en el edificio, cojo una linterna y el teléfono, llamo a mi peque y bajo prudentemente ¿? al sótano, manteniendo la comunicación por si me sucediera algo. Lo que encuentro es un olor más intenso en la habitación contigua al cuarto de calderas, pero ya dudo de que sea gasóil. Más bien parece que algo se esté quemando. Huele a motor diesel, eso seguro.
Me dirijo hacia la planta baja y oigo que alguien llega. Es JV, que regresa cargado de bolsos y deseando meterse en la cama. Le cuento lo que sucede pero no es partidario de avisar a nadie... mmm... Un instante después aparece AM y, después de relatarle lo acontecido hasta el momento, decidimos avisar a los bomberos. Dicho y hecho. Unos minutos más tarde llegan una pareja de uniformados apagafuegos dispuestos a arrojar algo de luz sobre el misterioso olor que embriaga las zonas comunes de la residencia.
Queda claro desde el principio que procede del cuarto de calderas, así que, tras unas mínimas comprobaciones, abren con la llave maestra la puerta y verifican la aparente normalidad de la máquina, al margen del fuerte olor reinante dentro del pequeño habitáculo. Ahí comienzan las especulaciones: Uno dice que no huele a gasóil, el otro que parece que se trata de una fuga de humo, otro que si aquello no ventila, que si la chimenea está obstruida porque una cigüeña ha anidado en todo lo alto... en fin, que deciden poner la caldera en marcha, en modo manual, para ver qué sucede... y sucede que no sucede nada, al principio. Uno de los bomberos descubre que se han dejado desmontada la sonda de la chimenea, la que vigila la salida de gases. Justo en ese instante saltan los motores de la caldera, empieza a salir humo de una de las piezas anexas a la caldera, creo que del regulador de temperatura, y en seguida se filtra por todas las juntas del tubo de la chimenea un malsano humo grisaceo y aparece un fuerte olor que nos hace retroceder. Los bomberos desconectaron nuevamente la máquina, llegando a desconectar todo el sistema eléctrico que la rige, con lo que estaremos por lo menos hasta el lunes sin calefacción... otra vez. El sistema automático de extinción de incendios no salta, según los bomberos porque no se activa por humo, sino por temperatura, y afortunadamente no ha sido necesario. Pero nos queda la duda de qué habría sucedido si no hubiéramos avisado y mañana, a eso de las siete, se hubiera puesto de nuevo en marcha la maquinaria temporizada. Ahora ponte a adivinar...
Yo mejor me meto en la cama y me dedico a contar borreguitos, que la historia de la caldera que tiraba humo pestilente ya ha finalizado y no me gusta especular con ilusorios finales alternativos. Me quedo, de esta historia, con todos los pasos mal dados esta noche: Interruptores que no deberían haberse accionado, ausencia de equipos de ventilación asistida, el hecho de haber bajado los cinco al cuarto de caldera... en fin, los protocolos a veces (sólo a veces) deberían ser respetados. ¿No te parece?

Que tengas una buena noche, libre de malos humos ;)


La nuestra debe ser prima-hermana de ésta, pero con peor aspecto...

2 de noviembre de 2010

INTROSPECCIÓN ¿...?

Un breve ejercicio de introspección me arroja resultados esclarecedores: No tengo ni puta idea de qué estoy haciendo. Tampoco me preocupa demasiado. Como si alguien supiera realmente a dónde le llevan cada uno de los pasos que da en su vida. Puedes pasarte cada instante de tu existencia siguiendo los pasos pormenorizados de un estricto guión que te conducen al irremediable triunfo y, de repente, una maceta se cruza en tu camino (y en tu cráneo) frustrando toda opción siquiera de vida. ¿Para qué tanto esfuerzo? Bueno, mientras lo hiciste tenía sentido, pero lo pierde en el mismo instante en que sientes cómo el tiesto te abre una magnífica e incurable brecha en la sesera.

Dicen que la introspeccion es el paso previo necesario para superar la indignación.

Pues sí, estaba indignado conmigo mismo por haber desaprobechado la clase de hoy, dado el lamentable estado físico en que me encontraba esta tarde, por no mencionar la falta de ánimo e indiferencia con que he afrontado la jornada académica. No es de extrañar, llevo dos día en los que a penas he descansado y hoy he pasado unas siete horas al volante del meganito, he relajado mi esqueleto quince minutos bajo la ducha y he marchado a clase. Pero esa indignación se ha ido disipando cuando me he visto a mi mismo preparándome un sandwich de salchichas con queso en el microondas, cuando debería estar desvistiéndome y metiéndome en la cama, que las horas de descanso no las regalan. Porque me he dado cuenta de la cantidad de cosas que soy capaz de hacer, a pesar de mi bloqueo mental por cansancio, como conducir desde Málaga hasta Madrid esquivando asfaltadoras y apisonadoras o como tomar apuntes, medio dormido, durante una provechosa teórica de protocolos osteopáticos. Mañana repasaré los apuntes y descubriré, con escaso asombro, que no he perdido tanto el tiempo como pensaba hace un rato; recordaré la inmensa capacidad comprensiva y retentiva de la cual hago gala en los momentos difíciles y sacaré a relucir mi virtuosa memoria, recomponiendo los apuntes magistralmente y arrojando esclarecedora luz sobre todas y cada una de las dudas que pudieran surgirme... Y si no, al menos alcanzaré a tener dudas para la próxima clase. Pero me autoconvenzo de que no ha sido una tarde perdida. No señor!

- - - O O O - - -

Al acercarme al ordenador a curiosear qué sucede en el cybermundo me he encontrado con un correo de mi querido progenitor. Lo comparto contigo no más porque me ha encantado; tal vez me ha dado algo de envidia, pero no lo admitiré públicamente :P

http://www.tubewatcher.tv/198

(He intentado pegar el vídeo pero Blogger me lo redimensiona y deja de ser HD.)

Un poco de introspección de vez en cuando no hace daño. Va siendo hora de darle un enfoque a este blog y, como sugerí hace unos días, separar ERC de temas motorísticos, masagísticos, publicísticos... o tal vez sea una mezcla de todo éso lo que ha hecho que ERC siga aquí después de cuatro años... Trataré de aclarar las ideas antes de dar el siguiente paso.

Hasta pronto ;)

15 de enero de 2010

LAS MONTAÑAS DE KABUL


Los amaneceres en Kabul son espectaculares, sobre todo con las cumbres nevadas del Ningai Ghar como telón de fondo. Debe ser un lugar hermoso en tiempo de paz; lo es aún en guerra, aunque difícil de apreciar. Con los primeros rayos de sol resplandecen las cumbres nevadas de una forma y con unos colores que hipnotizan. Por un instante se te olvida por qué estás aquí, te sientes extranjero en tierra lejana, explorador aventurero en los confines del medio oriente, lindando con las estribaciones de los Himalaya, tan cerca de todas partes; tan lejos de todo.
Aquí las montañas elevadas son norma. El propio valle donde se encuentra la malograda ciudad de Kabul se encuentra a 1800m por encima del nivel del mar, lo que explica en cierto modo su extremo clima. La casi completa ausencia de humedad hace que las bajas temperaturas sean muy soportables, lo cual no impide que las tuberías se congelen por debajo de cero grados o que los vehículos se nieguen a arrancar cada mañana. La física también es válida en estos lares.
En un lugar tan pintoresco como este que me ampara, se echa en falta una buena cámara de fotos y libertad para moverse por donde quiera que haya algo digno de ser fotografiado, que aquí es casi cualquier lugar. Pero ambas cosas me faltan, así que me conformo con las instantáneas que puedo tomar con mi pequeña Canon de bolsillo que, aunque pequeñita, me está resultando útil y no me abandona casi en ningún momento. Un buen puñado de fotos se vendrán conmigo para España.
Pero, volviendo al tema de las montañas: Estaba reflexionando acerca de la belleza de estos parajes que sirven de guarida y trinchera a los nativos que se empeñan en conservar sus tradiciones, costumbres e incultura (principal problema y herramienta de manipulación, creo yo), apostados en cuevas esperando la oportunidad para asediar al invasor y... ¿No te recuerda un tanto a Curro Jiménez y sus secuaces bandoleros, luchando día tras día contra los franceses? Porque a mi me da que la historia es bastante similar, salvando las diferencias temporales y que aquí hay franceses, búlgaros, norteamericanos, canadienses, belgas, alemanes, españolitos...
Seguramente los afganos no disfrutan de sus montañas tanto como lo estoy haciendo yo estos días. Salgo por la puerta del edificio bunquerizado de alojamientos, giro la cabeza al oeste y se me para el corazón y la respiración por un instante, lo que tardo en cruzar la calle y entrar en el comedor a desayunar. Cualquier día me tropezaré con alguien en estos escasos metros, pero que no me quiten esas vistas. Es un motivo más para salir de la cama y saludar al nuevo día, no te parece?

El que no se consuela es porque no quiere.


(La imagen no está tomada por mi. En cuanto pueda haré fotos al amanecer. Ya me entenderás cuando lo veas.

30 de agosto de 2009

TARDIAS VACACIONES

Por fin llegó el momento de mis ¿merecidas? vacaciones. Marchamos a tierras más frescas y más nórdicas unos pocos días, para luego regresar a las calurosas playas del sur, a tomar algo de color con que dar envidia a los compañeros de trabajo y estudios. Nada que no nos merezcamos del todo ;P

El concepto de vacaciones está muy distorsionado, ¿no crees?. Porque descansar, lo que se dice descasar, no descansas. Bastante más de dos mil quinientos kilómetros de carretera, incuída la revisión y cambio de aceite on the road, no es moco de pavo. Pero allá que vamos con el afán de conocer lugares y ver paisajes que valgan la pena recordar.

Bilbao (de refilón), Castro Urdiales, Gijón, Málaga (toma salto!) y todos los lugares donde nos apetezca pararnos, que no serán pocos.
Aún están por hacer las maletas, falta por mirar algunos itinerarios y hacer una revisión general al coche, pero en unas pocas horas estaremos el meganito, mi sirenita y este bokerón camino al norte de la piel de toro, cargados de ganas de pasarlo bien, con las cámaras a punto y los ojos deseando conocerlo todo.

¿Y haremos también una crónica como la de Faro? Jajaja... La tengo en mi lista de tareas pendientes (que ya está hecha, pero por falta de tiempo y/o/u organización no ha sido publicada aún).

Queridos míos. No trabajéis mucho.

Hasta pronto.

23 de julio de 2009

PERIPLO ESTIVAL

Unos pocos datos y cifras para comenzar:

- 9 días de viaje.
- 2760 km recorridos juntos (Helena, Alita y yo).
- 12 depósitos de gasolina (litro más, litro menos).
- 3 noches de camping (4 días) en la concentración de Faro.
- 2 noches de camping en Lisboa.
- Ni se sabe la de litros de bebidas varias, sobre todo botellitas de agua...
- Un esguince de muñeca.
- Quemaduras solares leves.
- Una Visa Electrón con la banda magnética semi arrancada.
- Un montón de anécdotas aún por recopilar...

Aún está pendiente la crónica oficial del viaje. Nos tenemos que sentar la Sirenita y el Bokerón y hacer memoria, que vale la pena contarla bien. Tampoco están hechos los números; el gasto ya está hecho, pero no está de más saber en qué se nos ha ido el dinero y por cuánto nos podrá salir la próxima vez.

Pero no me resisto a dejar un adelanto de lo que ha sido nuestro particular Faro 2009: Madrid, Málaga, Faro, Albufeira, Silves, Portimao, Sagres, Lisboa y regreso a Madrid, con infinidad de paseos por vete a saber por dónde.


Sombras en un atasco. A alguna mente pensante se le ocurrió asfaltar la A-4 en pleno mes de julio.

Alita equipada en un área de descanso cerca de Jaén.

Pulseras identificativas de Faro 2009.

Cartel de acceso a la Feira dos Sonhos, zona de tiendas y comida.

Uno de tantos aparcamientos repletos de motos.

Nos lo pasamos taaan maaal...

Parecemos un anuncio de Ray Ban.


Prueba superada. Alita equipada de nuevo y dispuestos a marchar para Lisboa.





Ésto no es más que un adelanto. Próximamente habrá mucho más ;)

10 de julio de 2009

PREPARATIVOS Y NERVIOS

En realidad no estoy nervioso. Más bien inquieto por todo lo que tengo en la cabeza: Por no olvidarme de nada; por ajustar los gastos a unos mínimos que, seguro, excederemos; por reducir al mínimo los imprevistos; por equipar a Alita con todo sin que se nos quede nada por el camino...
El evento: Faro 2009, 28ª edición de la concentración motera europea más concurrida del verano. Es la primera concentración a la que acudo con moto propia, la primera a la que acudo con Helena, la primera vez que estaremos de camping con la roja, la primera vez que salimos de España sobre dos ruedas... muchas primeras veces que nos convierte en auténticos principiantes, aunque con trece mil kilómetros a mis espaldas no se puede decir que sea un completo novato.
Uno de los handicap a superar en este viaje es el equipaje: Una bolsa sobredepósito, dos alforjas y una tienda de campaña es todo lo que cargaremos (salvo añadidos de última hora). Otro es el reto que suponen los más de dos mil kilómetros que haremos en poco más de una semana: Madrid, Málaga, Vélez-Málaga, Ronda, Faro, Sagres, Lisboa, Sintra... un plan abierto con un sin fin de posibilidades, en función de cómo se encuentren nuestras lumbares y nuestros bolsillos. Y no menos importante es la cuestión térmica: Nos esperan días de treinta y un grados a la sombra, argumento de peso para que evitemos las horas centrales del día y viajemos durante las primeras horas de la mañana, siempre que nos sea posible.
Faro es un reto que nos engrandece. Por lo que a mi respecta me sentiré pletórico cuando haya plantado pie en tierra y pueda gritar ¡Hemos llegado! Y espero, de corazón, que mi niña se sienta, por lo menos, la mitad de ilusionada que yo (que ya es mucho).


Y habrá quien se pregunte ¿Qué fue de la operación? ¿Estás recuperado de la boca? ¿No te duele? ¿Y las heridas de la mano? Mmm... Hace tres semanas y dos días que pasé por quirófano. Ya no hay puntos ni hinchazón pero las molestias aún persisten. Nada de importancia ni que afecte a la conducción. Me preocupa más unas diarreas estivales que la cicatriz, cada día más insignificante. Respecto a la mordedura del perro, ya está prácticamente curada y no ha impedido que siga cogiendo la moto desde el momento en que me dieron el alta por la cirugía. Pueden más las ganas...

Nos vemos en la carretera ;)